lunes, agosto 04, 2014

Reflejos no deseados


Reflexionaba hace unos días sobre la situaciones que viven las mujeres en este país [la India]. Todos los días se ven noticias de violaciones, de acoso y de machismo exacerbado. Muchas mujeres no trabajan y las que sí no tienen las mismas oportunidades que los hombres: en los altos puestos aún hay una brecha enorme entre el número de mujeres versus el número de hombres en las grandes compañías.
        El trato diferente no sólo es para las locales, las extranjeras nos sentimos observadas, es mejor no usar ropa que deje ver mucho de nuestras piernas o nuestros hombros. La ropa suelta nos hace sentir más cómodas: hace menos calor y provoca menos miradas. En el metro y en los camiones, por cuestiones de seguridad hay vagones y asientos asignados sólo para mujeres, en las estaciones de tren hay espacios de espera reservados también. Las opiniones de nuestros compañeros de viaje hombres valen más en un restaurante, para un taxistas o con cualquiera que intente vendernos algo. Algunas veces al pedir algo voltean a ver al hombre que nos acompaña para pedir su mirada de aprobación.
        Por un momento comparé esta situación con mi país y pensé, vaya, qué diferente es México. Después recordé cuantas veces en restaurantes la orden la piden nuestros amigos y en muchas conversaciones la gente espera que hable el hombre y no que opine la mujer. Recordé también que existen miles de amas de casa y muchas de ellas lo son porque su “marido no las deja trabajar”; y de las que las que trabajan sufren la brecha entre puestos y salarios entre hombres y mujeres  que aún es grande.  
       Con el corazón un poco apachurrado pensé que al menos nos salvábamos en la parte de la violencia y del acoso y zas que me encuentro con una columna de una extranjera sobre el DF que me hizo sentir que leía sobre la India cuando se refería a mi país. Mi primer reacción fue de negación, hasta pensé “que exagerada” y después me puse a pensar si realmente en México las mujeres hemos normalizado el acoso y la violencia y no somos capaces de verla en nuestro día a día pero sí nos sorprende cuando pasa en otro país. Es eso, o quizá soy demasiado etnocentrista.  
        De paso, creo que la autora, si no es de aquí, al menos tiene ascendencia india.

2 comentarios:

César Romero dijo...

Hay niveles, nunca he ido a la India, pero por lo que he escuchado sí manejan un nivel de misoginia más alto que el mexicano promedio. Tenía una gerente en IBM que me platicó que con un indio cuando tenía juntas 1 a 1 con ella nunca la volteaba a ver, creo que sí somos un poco más civilizados que eso. De lo que se comenta en la columna del DF la verdad es que sí tiene razón aunque en México las faltas de respeto son a todo y a todos. Las mujeres se ven en desventaja ante todo este caos y falta de respeto generalizados porque por motivos naturales del físico en su mayoría no son más fuertes que los hombres y eso desgraciadamente las pone en desventaja ante los chiflidos, piropos y acoso. La verdad a mí sí me da pena y hueva cuando va pasando una chava en la calle y todo mundo le pita o le chifla, me da tristeza que no pueda una mujer guapa y sola salir a caminar en paz, sobre todo porque es algo que yo disfruto mucho hacer (salir a caminar), es triste pero cierto, pero pienso que va más del lado de la falta de respeto por el prójimo que del lado de misoginia per se. Obvio hay mucha misoginia aún en el país y va a requerir de que mejore la educación y el nivel de cultura promedio para que la misoginia y otras tantas ideas primitivas e irrespetuosas se vayan quedando en el pasado.

dayanna* dijo...

Tienes razón cuando dices que hay niveles y que, al final, no estamos en donde está la India. Es cierto que conforme hay mejores niveles de educación los niveles de misoginia bajan (a veces) y que es improbable que algún director empresarial no voltee a ver a una gerente porque no respeta su posición. Y tampoco estamos en el punto donde el 90% de las personas que ves caminando en la calle son hombres, ya que las mujeres están destinadas a estar en casa. Fuera de los extremos no creas que estamos tan lejos, aquí no me ha tocado que me griten en la calle, sólo que se me queden viendo y no es una cuestión de no entender lo que dicen porque rara vez me dirigen la palabra; a menos de que sea para ofrecerme algo que venden.

En cuanto a que las faltas son para todos, sí existen muchas faltas de respeto para todos los que son diferentes, creo que vivimos un problema de discriminación serio. Si analizamos la situación de bullying que se vive en las escuelas nos podemos dar cuenta de cómo también hemos normalizado todo tipo de violencia y empieza a llegar a los extremos. En cuanto a misogina, es común decirle a un niño "no llores, no seas niña o es de niñas" sin darnos cuenta que eso es misoginia y que predisponemos al pequeño a tener en mente que las mujeres son inferiores y débiles. Como esas costumbres hay miles y creo que estamos aún un poco lejos de hacernos conscientes (como sociedad en general) de que es un problema y que debemos combatirlo.

Si nos vamos a las estadísticas las mujeres son quienes más padecen de discriminación/agresiones/acoso/etc y quizá sí sea por una cuestión física a la hora de la defensa, pero también porque hemos crecido con una educación misógina difícil de desterrar en la cual nosotras mismas propagamos esas actitudes a veces y sentimos normal la violencia.

Es súper revelador ver desde fuera al país y compararlo con otros; súper triste en algunos casos también. Y definitivamente la esperanza está en las nuevas generaciones y en gente como tú (padres jóvenes) que tienen mucho que transmitirle a sus hijos.