viernes, mayo 24, 2013

Llueve


Después de una semana agotadora quizá la lluvia haya sido lo mejor que me pudo pasar. 

El primer pensamiento que pasó por mi mente cuando escuché la lluvia caer desde mi oficina fue “estoy a punto de irme y no estaba en mis planes mojarme”. El agua fría nunca ha sido mi favorita así que prendí mi computadora de nuevo y me dispuse a ver más pendientes: total, esos nunca se acaban. Al abrir mi correo recibí un mensaje que se convirtió en charla y terminó con tentadora invitación para salir a caminar. De entrada me pareció una idea de locos; al meditarla un poco me agradó. Cerré la computadora, guardé mis cosas y me armé de valor: gotas más, gotas menos.

El agua estaba fría. Cuando salí la lluvia había bajado de intensidad y parecía inofensiva. Llegué al punto de encuentro con la ropa y el cabello húmedo. El centro de Zapopan es lindo, mucho más cuando hay poca gente y está tranquilo. Cuando la noche se acerca y cae agua se disfruta un poco más. Caminamos un rato, el objetivo era mojarnos y dejar que el agua se llevara el estrés de la semana. Después de algunos minutos y muchas gotas alcanzamos la meta y nos sentamos en un café. 

Contamos historias, intercambiamos ideas, me quejé del sistema, me desahogué… Y así, la lluvia, un chocolate caliente y un americano cerraron mi semana.

miércoles, enero 02, 2013

De mi evolución

Confesaré que muchos años de mi vida fui muy mainstream -seguramente aún conservo un montón de actitudes y costumbres que me hacen serlo- pero con el paso de los años, las experiencias en la universidad, el trabajo en la calle con jóvenes que viven realidades muy distintas a las mías y las cosas que aprendo de la vida -aunque suene cliché- he forjado una personalidad  que -al menos en mi ciudad y estado de origen- se salen de lo ordinario y hasta podrían clasificarme como una persona "rara" o "demasiado consciente".

Crecí con una educación tradicional y un tanto conservadora. Soy la primera de tres hijos de un matrimonio católico que cree en las buenas costumbres y en cuidar la imagen pública. Tampoco es motivo para alarmarse, mis papás son progresistas en muchos aspectos  pero valoran que vivamos los sacramentos de la iglesia y nos apeguemos a los valores morales -con los cuales no siempre coincido- que nos inculcaron desde pequeños. Mi papá es de ideales de izquierda -a veces muy rojos- cuando se trata de hablar de política y economía y no es muy alineado con el sistema así que con esto la balanza se empareja un poco.

Estar de vacaciones en casa me han dado la oportunidad de darme cuenta de algunos detalles que han marcado mi forma de pensar en los que no había reparado antes. Me considero una persona muy liberal y debo confesar -aunque me cueste- que esta forma de pensar -y de actuar- no se me dio natural desde un principio y que luché contra creencias arraigadas para ser congruente en mi forma de pensar y vivir.

Aunque nunca consideré la discriminación por diversidad sexual como algo normal tampoco me movía tan cómoda por este círculo cuando estaba en la prepa. Poco a poco dejé fuera de la discusión los argumentos religiosos y me enfoqué en los derechos humanos. Entendí que la preferencia sexual no te hace mejor ni peor ser humano y que el sexo -o el amor- entre dos personas del mismo sexo no es perversión, sino una expresión de sentimientos tan válida como cualquier otra.

En mi travesía de búsqueda por mi identidad me di cuenta que la vida "tradicional" de pareja y familia no son para mí -o al menos no están dentro de mis planes a corto y mediano plazo. Aprendí a aceptar que no todos tenemos porqué seguir los mismos patrones y que si el matrimonio no es importante para mí y prefiero dedicar mi vida a mi crecimiento profesional no estoy mal, simplemente tengo otros intereses.

Conforme aprendí sobre movimientos sociales, organizaciones internacionales, colectivos y asociaciones descubrí miles de formas de vivir diferente y al menos en la mitad de esas nuevas propuestas encontré una solución desde casa a uno de los problemas que enfrentamos como mundo. Hoy, cada vez que desocupo una botella de pet o tiro una cáscara de plátano en el bote de la basura mi corazón se apachurra un poco pensando en el daño que le hacemos al planeta al no separar la basura y no reciclar. Decidí utilizar lo menos posible las bolsas de plástico, dejar de comer carne, meterme al mundo de la agricultura urbana, apagar luces y aparatos electrónicos al mi paso por diferentes rincones de mi casa, usar hojas recicladas, caminar en distancias cortas y racionalizar el uso de mi coche, entre un montón de prácticas que aminoran el daño que le hacemos al planeta o al menos me hacen sentir menos culpable. 

En los escasos momentos de reflexión que le he dedicado a este tema me he encontrado con ideas que tiene la mayoría de la gente arraigadas con las que no estoy de acuerdo y cuando he podido he puesto los temas a discusión entre mis familiares y amigos. En el camino me he encontrado con varios pares de locos que como yo, que con acciones pequeñas sienten que desafían al sistema y con muchos otros que creen que el mundo está hecho para servir al ser humano y que no hay porqué cambiar nuestro modo de vivir o pensar. Aquí es cuando yo creo separarme de lo mainstream, cuando creo que pensar en lo común y dejar lo individual es cambiarle el sentido a la vida. Alomejor me equivoco y mi forma de vida "nueva" -aunque sea por convicción- esté alineada con la  moda y al final ahora soy más mainstream de lo que era antes.

domingo, abril 08, 2012

Imágenes

Guardo un sinfín de imágenes tuyas: algunas me transportan a conversaciones, unas a momentos y otras a movimientos; hay pinturas que aparecen en abstracto, sin contexto ni recuerdos hilados, fotografías en blanco y negro, en sepia, borrosas o de contrastes agudos.

Guardo en mi memoria tus miradas: las de reproche, las de alegría, las de deseo y las de decepción. Con ellas se han quedado también los olores: a tu perfume, el de tus manos, el de tu boca y el de tu cuerpo. Sentir ese aroma me transporta, me lleva a ti y a la vez me lleva a la nada..

domingo, octubre 23, 2011

Que corra el tiempo

Los días se escurren como agua. Las semanas transcurren en segundos. Los meses pasan a alta velocidad. Sé que extrañaré la dinámica, que me acordaré con nostalgia, que me preguntaré cómo pasó tan rápido. Faltan diez meses, suena a mucho, realmente es muy poco.

Debo confesar que quiero que termine. Soy feliz, pero veo el último día como la gran meta. Quizá a futuro piense ¿por qué no duró más? Pero hoy despierto y digo un día menos.

Es bonito, gratificante, excitante... pero también es tedioso, frustrante y desesperante. No es la mejor combinación, pero es vivible.

Terminará. Lo disfrutaré hasta el último día... y cada día pensaré que ya casi termina.

domingo, marzo 27, 2011

Revelaciones


Pensé que era el sol, que hacía arder mi piel y evocaba sensaciones, pero descubrí que no. Quizás entonces las olas con su ir y venir, con su tronido constante y su sonido espumoso, pero tampoco lo fueron. Sentí la arena exfoliar mi cuerpo y descubrir células y tejidos que pocas veces noto pero tampoco eso me transportó. Caminé hacia el agua y mi piel se erizó con las gotas frías que me salpicaron. Cerré los ojos, sentí el viento, respiré hasta llenar mis pulmones y contuve el aire, me di cuenta que tampoco era lo que buscaba pero que se sentía bien.

No es el mar, ni leer acostada en la arena, no es su olor, ni sentarme a meditar en la playa lo que me da paz. Es un estado mental, es la ausencua de él, del mundo y la falta de estrés lo que me tiene tranquila. Podría ser aquí o en un parque, podría lograrlo en mi cuarto o caminando en la calle.

No digo que el contexto no importe, sin duda facilita pero no lo es todo. El verdadero trabajo es de la capacidad de desconectarme, de abrir el puño, relajar la frente y desapretar la mandíbula.

21 de marzo de 2011
tomando el sol en Peñita

lunes, marzo 07, 2011

Libertad

Distracción que se apodera. Angustia que invade. Frustración que acapara. Correr como máxima expresión de libertad. Soltar los pensamientos. Sentir el viento. El mundo desaparece con sus problemas y sus dilemas, sólo existe el aire, el sol, el camino y las ganas de seguir corriendo.

jueves, febrero 03, 2011

lunes, enero 31, 2011

Pesos que caen

Parece fácil acercar mi mano al fuego, el calor es abrazador invita a estar más cerca. La línea que divide la sensación agradable de quemarme es muy delgada. La flama seduce, el sentimiento es adictivo.

Tu mirada me llama, grita con todas sus fuerzas que esté cerca y atenta a tus movimientos. Tu sonrisa me seduce, inhibe mis pensamientos. El tiempo se detiene cuando caminas, cuando hablas, cuando me miras.

El fuego toca mis dedos. Tus pensamientos me confunden. Hay una chispa que me hace despertar, noto el fuego demasiado cerca y tus palabras muy peligrosas.

Hay pesos que se sienten de repente.

viernes, enero 21, 2011

Reflexiones de un viaje

He decidido que el hogar siempre será donde estén los padres. Es un lugar reconfortante que recarga energías, es ese espacio al que regresas para tocar base. La casa desde donde se vive la realidad, donde se duerme todas las noches antes de ir a trabajar. Es importante, bella y propia, pero nunca proverá lo que da el hogar.

No todos vivimos con hogares y casas distintos y cuando sí, sabemos que no siempre ha sido y será así. Siempre quedarán las vacaciones, los años sabáticos y los cambios de planes y de opinión.

Texto escrito el 12 de enero de 2011 desde Bogotá, Colombia.